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19 de Junio de 2014
Explotación infantil: Prohibido hacerse los distraídos y mirar al costado
El obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, contó la historia de los niños Javier y Candela, de 9 y 7 años, quienes pedían una moneda a los conductores en un semáforo de Buenos Aires
Explotación infantil: Prohibido hacerse los distraídos y mirar al costado

El obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Lozano, contó la historia de los niños Javier y Candela, de 9 y 7 años respectivamente, quienes pedían una moneda a los conductores en un semáforo de Buenos Aires, para advertir que hay que hablar sin eufemismo de “explotación” y no de “trabajo” infantil, y considerar que los menores de edad son “pequeños que tienen grandes derechos”

“Eran las 7.20 de la mañana de un martes y estaba caminando hacia la oficina en el centro de la ciudad de Buenos Aires; paré en una esquina. Había dos hermanitos con guardapolvo blanco, campera oscura, mochila... Javier de 9 años y Candela de 7. Aprovechaban los momentos en los cuales paraban los autos en el semáforo para pedir alguna moneda. Crucé al quiosco, les compré dos alfajores y unos caramelos y volví. Mientras el semáforo estaba en verde les di mi regalo, que agradecieron con sonrisa y mirada expresiva. Tiempo que alcanzó para preguntar sus nombres y edades”, precisó.

El prelado siguió con su relato: “El semáforo en rojo fue como el timbre para volver a terminar el recreo y recorrer la fila de los autos... Semáforo verde y vuelta al diálogo:

- ¿De acá se van a la escuela?”– pregunto.

- Depende de lo que juntemos– respondió Javier.

Semáforo rojo; de nuevo verde.

-¿Cuánto tienen que juntar para ir a la escuela?– pregunto.

- ...

No contestaron y se fueron, no sé si molestos

- Gracias... pero chau…”

“No sé a qué escuela iban, no sé si fueron a otro semáforo, no sé siquiera si de verdad esos eran sus nombres y su edad. Es más lo que no sé que lo que conozco de ellos. Pero me quedé con una certeza. Esto no está bien. Estos chicos tendrían que tener seguridad de ir a la escuela todos los días sin rojos, amarillos y verdes”, reflexionó.

Monseñor Lozano sostuvo que “también hay niños que no van a la escuela por salir a levantar cosechas o que son oprimidos junto a sus familias en talleres clandestinos. Mal descanso, mala alimentación, mala salud, mala vida. No es justo”.

Al recordar que el jueves pasado fue el día instituido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para generar conciencia en las sociedades y los gobiernos de las graves violaciones a los derechos de los niños y adolescentes que son conculcados con su explotación, estimó que “cada acontecimiento deportivo global es también ocasión de crecimiento de explotación infantil y adolescente e incremento de la opresión y secuestro para la prostitución. El Mundial de Fútbol no estará exento de esta actividad criminal”

“Pensémoslo. Prohibido hacerse los distraídos y mirar al costado. Nuestros pequeños tienen grandes derechos”, concluyó.

Fuente: www.aica.org

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